Ha sido una semana dura, mucho…
Cuando crees que el camino es difícil y doloroso, de forma inesperada aparecen
más piedras en él que te retan y te posicionan en un abismo agotador.
A veces,
sin poder remediarlo, me sitúo en el “porqué”. No entiendo ni encuentro las
razones que me alivien, que me hagan entender el porqué siento que a pesar de
mis esfuerzos, la vida no rueda cómo me gustaría…
Hace 5 años en mi familia pasó
algo que nos cambió la vida. Desde entonces vivimos en una cuerda
floja que continuamente nos desequilibra y asusta… En medio de todo este
calvario, en el centro del miedo a perder a una persona vital en tu vida,
escuchas frases cómo… “no me quieres dar
un nieto” “vosotros para cuándo” “eso le haría muy feliz, que le dierais un
nieto”… Y sólo me queda sonreír, con una de esas sonrisas falsas que me hieren
lentamente y me asfixian en lo más profundo de mi ser…
Os confieso que me asusta. Qué
pueda pasar, que pueda perderle y no haberlo conseguido… No haberle hecho
abuelo. Este sentimiento es abismal y me produce vértigo.
Y ahí me encuentro, luchando
contra viento y marea, entre el miedo y el esfuerzo, entre la esperanza y la desilusión,
entre la incomprensión y la soledad… Sabiendo que el camino es largo y que las
piedras permanecerán. Sabiendo que he de estar preparada, para todo lo que
aparezca en él… Aprendiendo a saltar, a escalar o caer, lo que haga falta.
Tomando conciencia de qué no depende de mí, y que el azar y el tiempo me dará
las respuestas.
Lola
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