lunes, 16 de marzo de 2020

Betaespera y Coronavirus


Después de 3 años quién se iba a imaginar que mi vuelta a la montaña rusa de la infertilidad iba a ser así…

Porque sí, me volví a aventurar en el mundo infértil, casi con una venda en los ojos y cargando una mochila llena de energía y confianza que ha ido cogiendo forma durante este último tiempo de reflexión y auto cuidados.

Durante estos 3 años he aprendido a quererme un poco más. Conecté mucho con mis miedos, mi culpabilidad de no poder ser madre y aprendí a conocerme más y mejor. Luché mucho contra todo el dolor acumulado de tantas negativas y esfuerzos desvanecidos, y poco a poco, lo fui disipando en el recuerdo, dándome la oportunidad de aprender de todo lo vivido y así, conseguí llenarme de mucha paz.
Una cosa que me fue muy bien es construir más deseos: viajar, apuntarme a actividades que me motivan, más ejercicio y yoga, visitar sitios bonitos, dediqué tiempo para formación… Rellené mi corazón de muchos deseos, no sólo el de ser madre. Y sentí que la vida es un abanico de posibilidades que en el mundo infértil a veces, silenciamos.

Y guerreras, después de 3 años, os lo confirmo: lo he conseguido. Estoy en paz.

Cuando sentí que estaba bien conmigo misma tuve la gran suerte que J seguía a mi lado, acompañándome, cosiendo sus heridas. Y juntos, volvimos a disfrutar de nosotros, dejando a un lado las pruebas, las frustraciones, las esperas, la medicación, la larga lista de cosas que pesan tanto en estos procesos.

Pero todas sabéis que ese deseo de la maternidad y la paternidad, al menos nosotros, no lo hemos eliminado. Y ahora que estamos bien, con otra actitud, hemos decidido acogerlo y afrontarlo con otra mirada.

Decidimos llamar a la SS y nuestra gran sorpresa fue saber que nuestros embriones seguían vitrificados, esperando nuestra recuperación. Todo ha sido tan rápido que en un mes, entre visitas, ecografía y medicación, ya están conmigo dos blastocitos preciosos des del miércoles 11 de marzo.

Y aquí estoy en mi bestaespera, confinada, mimándome, ocupando el tiempo y mi cabeza.
Y sólo me repito, si ésta es la buena, la definitiva, jamás podré olvidarme de estos días.

Día 23, la beta. Aún me queda una semana.

Un abrazo a todas y ánimo, de esto sólo podemos salir más fuertes. Más aún de lo que ya somos 

Lola

sábado, 19 de agosto de 2017

Punto.. y final...

Seguramente ésta sea la entrada más difícil que escribo. Llevo días pensando en hacerlo, y aunque hoy, y ahora, no sea el momento más adecuado para hacerlo, siento una gran necesidad de hacerlo.

Ya os adelanté hace un tiempo que necesitaba parar mi mundo. Una tristeza indescriptible y una inquietud perseguidora me obligaban a decir STOP a una etapa de mi vida que ha ocupado completamente mis pensamientos durante casi 5 años de mi vida… Demasiados seguramente. 5 años en los que he vivido (o bien sobrevivido) muchos momentos en los que me sentido muy sola y muy perdida…

En un par de meses perdí prácticamente 7 kilos. Sentía un nudo en mi estómago permanente que no me dejaba casi ni respirar. Mi cuerpo empezó a somatizar cuando empecé a escuchar a mi corazón. Sin pretenderlo, salió de él cosas muy importantes que me hicieron abrir los ojos y tomar decisiones cruciales.

Qué difícil ha sido y qué difícil está siendo… Os podría detallar muchos aspectos que he destapado, muchos miedos, inseguridades y debilidades que me han invadido y siguen estando presentes. Pero creo que no es necesario y que sin explicitarlo, tengo vuestra comprensión y cariño.

Todo me ha llevado a decidir seguir el camino de mi vida sola, separándome de J y diciendo “hasta luego” a la maternidad (me niego a pensar que me estoy despidiendo de ella para siempre…). Supongo que os podéis imaginar todo lo que esto ha supuesto para mí… pero no podía hacer otra cosa.  Os aseguro que ha sido algo que mi cabeza le ha dado muchas vueltas… pero algo que de alguna manera, ya iba presintiendo y que no quería ser consciente de ello…

Vosotras, que estáis en este camino de la infertilidad, sólo os puedo decir que nunca os olvidéis de vosotras. Que pase lo que pase, no dejéis de sentir que un proyecto de vida como el de ser madre, ha de ser complementario al amor y nunca, en ningún caso, insustituible. Intentar no perder vuestra esencia para ser feliz y no renunciéis a disfrutar de la vida, aunque a veces parezca prácticamente imposible.

Cierro mi “chiringuito”, puede que sólo sea temporal, aunque eso ahora mismo no lo sé… En breve, me dispongo a aventurarme en una nueva vida, anhelando ser muy feliz y buscando nuevas ilusiones y sueños que poder cumplir. Realmente necesito sentir, que aunque no haya conseguido ser madre, la vida me va a recompensar. En mi corazón no cabe más dolor…

Ánimo y suerte a todas. Sois unas guerreras y unas valientes. Sois únicas…

Un beso eterno 


Lola  

miércoles, 24 de mayo de 2017

Parar mi mundo

Cuando miro atrás y conecto con el dolor y el sufrimiento pasado estos cuatro años (casi cinco!)… Me doy cuenta que ha llegado el momento de parar mi mundo.

Durante este proceso siempre he sentido que la vida no me recompensaba, que de alguna manera incluso me castigaba. La falta de reconocimiento hacia mí y la culpa de no poder ser madre, me han perseguido hasta tal punto de no saber qué quiero, de no saber hacia dónde voy. Atrapada en un bucle obsesivo, he “odiado” todo aquello que los demás tenían, idealizando vidas e historias cercanas que me dañaban y me mostraban todo aquello que yo he soñado y quería, pero que no alcanzaba.

Las lágrimas en soledad, los pensamientos negativos, la rabia y la impotencia de no caminar y avanzar, me han acompañado tan cerca que incluso, he llegado a sentir una sobrecarga que me ahogaba y me inundaba de tristeza.

Hace un tiempo, más bien poco, decidí que no quería ser así. Suerte, mucha suerte, he tenido de encontrar a personas en mi camino que me han ayudado a abrir los ojos. Aunque es muy doloroso (os lo aseguro), he querido movilizarme para desviar la mirada y centrarme en mí, alguien a quien había olvidado por completo. Necesito, más que nunca, conectar conmigo misma y averiguar hacia dónde quiero ir. Siento que la vida sigue, sea como sea, y quiero vivir feliz. Hasta entonces, creo que no lo he sido por completo. 



He intentado escribir mi futuro con insistencia, y entonces, sólo he sentido mucha frustración. Hoy, decido escribir mi presente. No sé hacia donde me llevará, pero prefiero moverme yo, que el mundo me mueva a mí. 

Lola

lunes, 13 de marzo de 2017

Cariotipo

Hace un mes de nuestro último negativo. Después del batacazo no habíamos tenido visita aún en el Clínic. Cuando me llamaron y me dijeron 13 de marzo, me pareció una odisea. Un mes más? 

Hoy ha sido el día. 

El planteamiento de la Dra ha sido claro; vuestro historial muestra un fallo tubárico debido a la dificultad de tus trompas. Pero después de tantos fallos de implantación, debemos asegurarnos que no haya un fallo genético. 

Nos manda pruebas de Cariotipo (ahora???) y nos dice que tardan un mes y medio. Que en caso que salgan alteradas, deberíamos valorar DGP (diagnóstico genético preimplantacional),  pero que en este caso sería muy complicado, porque en este proceso se pierden muchos embriones y a menudo, no hay transferencia porque ningún embrión resulta sano... (cómo???)

Le pregunto, "y si salen bien?" Me dice que no hay más pruebas qué realizar (yo no le comento que me he hecho más pruebas inmunológicas por privado, para qué??? Aún no tenemos resultados...) 

Nos programa siguiente transferencia para mayo (tánto???) por si las pruebas salen bien y probamos con el blasto que tenemos congelado. 

Salimos de la visita exhaustos. Yo, muy triste. Enfadada y desesperada. Si éste era el planteamiento porqué esperar un mes para la visita? Porqué no nos hicieron antes los cariotipos? 

Otra vez esperar. Se acerca el verano. No me puedo creer que los obstáculos sigan en nuestro camino... Que aún no lo hayamos conseguido...

Lola 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Tristeza

Hoy me levanté con esa necesidad imperiosa de contarlo todo sin tener que contar nada. Desperté un día más triste, envuelta en mis pensamientos débiles, rodeada de la fragilidad, la inestabilidad.
Y es que remontar no siempre es tan fácil, supone un gran esfuerzo, y a veces las fuerzas son insuficientes para conseguirlo... 


Sé que me entendéis, a vosotras no me da miedo explicaros que lloro en silencio. Que me preocupa en exceso no saber descentralizar la dificultad de ser madre, ahogarme en las ganas y sentir que la vida, incluso me está castigando. Os aseguro que me esfuerzo, que busco ilusionarme, que curo mis heridas y las remiendo para que cicatricen. 


Pero existen estos días, los hay, están aquí conmigo. Es tan fuerte la tristeza que cobija en mi interior, que no siempre consigo acariciarla con luz. Lo intento, quiero hacerlo. Aunque si me permitís, a vosotras que me leéis y me entendéis, dejarme que os grite desde la distancia que No Puedo Más. Que aunque rendirme no es una opción, pensarlo, aunque sea unos segundos, hoy es inevitable... 

Lola 

miércoles, 22 de febrero de 2017

2a FIV

Después de dos años de la 1ª FIV, llegó el momento de que mi cuerpo se sometiera a otra estimulación. Seguro que muchas de las que me leéis ya sabéis cómo es este proceso. Cada noche uno o dos pinchacitos en mi barriga de diferentes hormonas que controlaban mi ovulación y la estimulaban para que mis queridos ovarios tuvieran una respuesta óptima y obtuviéramos unos ovocitos preciosos entre los cuales podría estar, mi futuro/a bebé…

La punción fue bien; 8 óvulos, 7 de los cuales fecundaron. Una buena respuesta después de una estimulación leve que me dejó el cuerpo dolorido, hinchado, y sobre todo, muy agotado… Tres días después llegó la transferencia. De los 7, dos embriones bonitos y buenos llegaron a mí. Realmente es el momento más precioso de todo el proceso… ver como entran en ti, mientras suplicas en silencio que por favor, se queden contigo…
A partir de aquí, 11 días difíciles, muy muy muy duros… La betaespera es la fase final y la más complicada. Desde la punción, noté que mi cuerpo se había quedado resentido.  Desde el principio sentí dolor de pechos y bajo el vientre, con dolores fuertes que venían y se iban, tales cómo cuando la regla va a aparecer. No me pareció normal pero claro, qué es o no normal durante el tratamiento? Todo es tan relativo y cada cuerpo responde a su manera, así que intenté esperanzarme y repetirme una y otra vez, que ésta podía ser la definitiva.

A día 9 post transfer ya no pude más y me hice un TE (lo sé, es lo peor! Pq lo hice?). La ansiedad de no saber, la espera, la incertidumbre… realmente hacen tan mala pasada que fui incapaz de contener mis ganas. Sabía que saldría negativo (eso intuía!), aunque el dolor de ver un TE blanco nuclear… es indescriptible. Los dos días que me quedaban fui asimilando que no lo había conseguido. Sé que era pronto para darlo todo por perdido, y aunque puede que algún día me equivoque, conozco mi cuerpo y yo sentía que ya no estaban conmigo. Ninguno había sido suficientemente fuerte para agarrase a mí…

A 11 días post tranfer, analítica y beta negativa. La sensación de impotencia e injusticia pudo conmigo. Me sentí hundida. Porqué? Es lo único que me repito… porqué?

No tener respuestas me ahoga, os lo aseguro. Y el miedo de no obtenerlas, me supera…
Llevamos más de 4 años, me parece demasiado. Y pensar que el tiempo puede seguir corriendo y yo, puedo seguir viendo la vida pasar, me atormenta.

Coger las riendas y buscar las respuestas. He decidido acogerme a este consejo, dando pasos con iniciativa. El viernes tenemos visita con una inmunóloga para valorar más pruebas y buscar asesoramiento.


Necesito más que nunca dar pasos firmes. Necesito que el tiempo se pare y obtener respuestas. Las habrá?

Lola

jueves, 24 de noviembre de 2016

Vértigo

Hacía tiempo que necesitaba pararme. Aprovechar esta pausa para sentirme y procesar los últimos cambios, las próximas ilusiones. 

En el mundo de la infertilidad, todas y todos los que os envolvéis de él, sabréis que esa sensación de sentirnos perdidas y perdidos, nunca nos abandona. La incertidumbre de un futuro imaginario que soñamos y anhelamos siempre está ahí, fijado en nuestra cabeza y en nuestro corazón, aunque con mucho miedo, incluso provocando vértigo. 

Así me siento, pase lo que pase, realice los pasos que haga, así me siento. 

El mes de noviembre está siendo un terremoto de emociones. 

Por un lado, me siento bien. Pues han sucedido cosas, han habido pasos. Pero por otro lado... Todo me vuelca al borde del abismo, con temor a no controlar las emociones y que todo se desemboque, a más tristeza y frustración. 

Sí, me llamaron por fin! Después de dos años en la lista de espera de la SS, llegó la llamada. Pensé que nunca llegaría sabéis. Primero, porque recuerdo ese número 1572 cómo un "bueno, apuntada estoy, aunque seguro qué lo consigo antes!". Qué inocente fui, cuándo confié plenamente en la posibilidad de ser madre desde el momento que inicié el mundo de las FIV's...Y ahora que lo reanudo, que próximamente vuelvo a adentrarme en él...qué ilusión y qué miedo... 

Entre este sentimiento de aproximación, de saber qué queda poco, J y yo decidimos viajar. Ya os comenté en el último post que este verano muy especial, tan especial que locamente sentimos la gran necesidad de visitar los campamentos de refugiados del Sáhara y ver a nuestra pequeña G y conocer a su familia. Bffff Lo reconozco, me siento eufórica! Me genera una adrenalina increíble, pero mezclada con el temblor de los cambios, es una bomba de nervios. Sabéis, viajo ahora porque dentro de mí hay un deseo incontrolable, un pensamiento que ronda en mi cabeza que me dice.. "luego no podré!". Inconscientemente he organizado un futuro "ideal" dónde viajo, viviendo esa gran experiencia y luego a nuestra vuelta, lo conseguimos. Somos papás. 

Aixxx cuántas esperanzas depositadas en este proceso. Pero qué pasará si así no es? Cómo gestionar tantas ilusiones perdidas, cómo seguir cargándonos de fuerza cuándo la vida nos debilita?

Me subo a la montaña rusa y aunque el vértigo me paraliza, cierro los ojos y sueño con la posibilidad de conseguirlo. 

Lola