sábado, 16 de abril de 2016

El tiempo

Qué relativo es el tiempo, a veces tan fugaz y placentero que nos deja un sabor de querer inmortalizarlo, sintiendo y queriendo que no pase, deseando que el reloj pare para que sus agujas no avancen y faciliten que se nos escapen los segundos, los momentos…

Qué sensación tan amarga la de la lentitud del tiempo. Ese espacio dónde te sientes encerrada y ahogada en los días. Cuando crees que un mes puede ser algo eterno, inalcanzable, cuando visualizas el tiempo desde la pérdida de oportunidades, desde el miedo a no avanzar y caminar hacia el destino correcto. Sabiendo que las agujas van en contra de tus deseos. 

Saber cómo vivir en ese espacio de tiempo dónde la duda y la incertidumbre se apoderan de tus sueños no es nada fácil. Tengo la manía de contar; los días, los ciclos, las veces… Es curioso sabéis, porqué sé que en el fondo eso es un defecto. Qué bien me hace el control? Es que me garantiza el éxito? O simplemente intensifica mi ansiedad de querer?

Pero qué sumamente fácil puede resultar la teoría, y que complicada el llevarla a la práctica… Tengo la certeza que diluir mi ansia de búsqueda es ideal para mí, para mi cabeza… pero sobretodo paras las heriditas de mi corazón. Pero qué os diré… que aún he de practicar mucho, aprendiendo a descontrolar el tiempo y a dejar pasarlo sin que eso sea el centro de mis miedos. 

Lola

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