Qué relativo es el tiempo, a veces tan fugaz y placentero
que nos deja un sabor de querer inmortalizarlo, sintiendo y queriendo que no
pase, deseando que el reloj pare para que sus agujas no avancen y faciliten que
se nos escapen los segundos, los momentos…
Qué sensación tan amarga la de la lentitud del tiempo. Ese
espacio dónde te sientes encerrada y ahogada en los días. Cuando crees que un
mes puede ser algo eterno, inalcanzable, cuando visualizas el tiempo desde la
pérdida de oportunidades, desde el miedo a no avanzar y caminar hacia el
destino correcto. Sabiendo que las agujas van en contra de tus deseos.
Saber cómo vivir en ese espacio de tiempo dónde la duda y la
incertidumbre se apoderan de tus sueños no es nada fácil. Tengo la manía de
contar; los días, los ciclos, las veces… Es curioso sabéis, porqué sé que en el
fondo eso es un defecto. Qué bien me hace el control? Es que me garantiza el
éxito? O simplemente intensifica mi ansiedad de querer?
Lola
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