Hay tantos sentimientos y emociones durante la betaespera que cuándo llega la negativa, difícilmente sé describir o expresar cómo me siento...
Ayer me levanté temprano, más temprano que habitualmente. Había de acercarme a las consultas externas de mi clínica para hacerme la analítica pertinente que dictaminaría mi estado. Por fin, después de largos y silenciosos 12 días sabríamos si aquel embrión que delicadamente me colocaron, había decidido agarrarse a mí y quedarse con nosotros durante un largo y maravilloso tiempo...
Ayer en Barcelona fue un día caótico! Amanece lloviendo. Día gris, me parece muy triste.
A las 8:20h analítica realizada y me dispongo a acercarme a una cafetería a reponer fuerzas antes de iniciar mi larga jornada laboral. Aún estaba tranquila... A las 9:30h llegada al trabajo. Empieza la espera y siento mis nervios a flor de piel...
Es curioso cómo no despego mis ojos de la pantalla del móvil. Espero que se ilumine y aparezca ese número tan largo. Reconozco que me cuesta concentrarme en el trabajo, y que van pasando los minutos, no rindo demasiado en esos momentos...aunque no me importa... Me digo a mí misma que estoy orgullosa, que estoy allí, y que sea cuál sea el resultado, acabaré exitosamente mi jornada laboral con la cabeza alta (hasta las 20h no plegaría...).
Esta vez, afortunadamente, a las 12:30h recibo la llamada. Noto cómo el corazón se acelera e incluso mis manos tiemblan...Siempre son las mismas palabras..
- Hola, (dicen mi nombre y apellidos), te llamo de la clínica para facilitarte los resultados de su beta. Lo siento, no tengo buenas noticias. La beta ha dado negativa...
A partir de aquí, el resto de palabras para mí son un sin sentido. Nada más me importa... ya sé que me volverán a llamar para darme cita. Yo sólo me quedo con la decepción. Otra vez ha pasado, y esta vez era la última... no me quedan embriones congelados. C'est fini por ahora... Me siento infinitamente triste... Mi cabeza es una bomba, son segundos inexplicables.
Mi compañera de trabajo, que es un sol y una gran amiga, se acerca y me da ánimos. Aunque estoy fría, paralizada, y concentro mi energía en no romper a llorar. Intento reanudar mi trabajo, escribo algunos watshapps y sobre todo aviso a J. aunque sé que está trabajando y aún no podré hablar con él... Este estado de fortaleza dura más bien poco... en breves minutos exploto... Me ahogo y las lágrimas caen fuertemente por mis mejillas...
Después de unos minutos de repetirme, "No lo entiendo, pq? Qué injusto!"... me recompongo y reanudo mi trabajo. Me siento fuerte y me digo a mí misma que ahora no es el momento de decaer. Finalizo el día cómo puedo, el cansancio me puede...
Sé que todo se removerá. Sé que flaquearé y que no podré sostener tanta presión. Otra decepción, esta vez tampoco ha podido ser, Veo el largo camino que nos toca recorrer y os aseguro que me ahogo. Pero he decidido darme un respiro y al menos, unos días, descansar de tanta presión. La betaespera ha sido muy muy muy dura. Y ahora, en cierta manera, siento un gran alivio... Me merezco tiempo para mí, para reorganizar mi cabeza y poner tiritas a mi corazón. Siento que está muy herido y que me pide un STOP. Y decido escucharlo y mimarlo, creo que se lo merece. Me lo merezco...
Lola
Por supuesto que lo mereces, mereces ese positivo, pero toma tu tiempo y cuidate, date tu espacio y cura, cura todas esas heridas.
ResponderEliminarUn beso muy fuerte.
Muchísimas gracias Ely, experiencias cómo la tuya me llenan de esperanza y alegría. Siempre pienso que puede que aún no haya llegado el momento, pero que tarde o temprano llegará... y entonces podré curar para siempre esas heridas.
ResponderEliminarUn beso grande y sincero!