Hoy me levanté con esa necesidad imperiosa de contarlo todo sin tener que contar nada. Desperté un día más triste, envuelta en mis pensamientos débiles, rodeada de la fragilidad, la inestabilidad.
Y es que remontar no siempre es tan fácil, supone un gran esfuerzo, y a veces las fuerzas son insuficientes para conseguirlo...
Sé que me entendéis, a vosotras no me da miedo explicaros que lloro en silencio. Que me preocupa en exceso no saber descentralizar la dificultad de ser madre, ahogarme en las ganas y sentir que la vida, incluso me está castigando. Os aseguro que me esfuerzo, que busco ilusionarme, que curo mis heridas y las remiendo para que cicatricen.
Pero existen estos días, los hay, están aquí conmigo. Es tan fuerte la tristeza que cobija en mi interior, que no siempre consigo acariciarla con luz. Lo intento, quiero hacerlo. Aunque si me permitís, a vosotras que me leéis y me entendéis, dejarme que os grite desde la distancia que No Puedo Más. Que aunque rendirme no es una opción, pensarlo, aunque sea unos segundos, hoy es inevitable...
Lola
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