Después de dos años de la 1ª FIV, llegó el momento de que mi
cuerpo se sometiera a otra estimulación. Seguro que muchas de las que me leéis
ya sabéis cómo es este proceso. Cada noche uno o dos pinchacitos en mi barriga
de diferentes hormonas que controlaban mi ovulación y la estimulaban para que
mis queridos ovarios tuvieran una respuesta óptima y obtuviéramos unos ovocitos
preciosos entre los cuales podría estar, mi futuro/a bebé…
La punción fue bien; 8 óvulos, 7 de los cuales fecundaron. Una
buena respuesta después de una estimulación leve que me dejó el cuerpo
dolorido, hinchado, y sobre todo, muy agotado… Tres días después llegó la transferencia.
De los 7, dos embriones bonitos y buenos llegaron a mí. Realmente es el momento
más precioso de todo el proceso… ver como entran en ti, mientras suplicas en
silencio que por favor, se queden contigo…
A partir de aquí, 11 días difíciles, muy muy muy duros… La
betaespera es la fase final y la más complicada. Desde la punción, noté que mi
cuerpo se había quedado resentido. Desde
el principio sentí dolor de pechos y bajo el vientre, con dolores fuertes que
venían y se iban, tales cómo cuando la regla va a aparecer. No me pareció
normal pero claro, qué es o no normal durante el tratamiento? Todo es tan
relativo y cada cuerpo responde a su manera, así que intenté esperanzarme y
repetirme una y otra vez, que ésta podía ser la definitiva.
A día 9 post transfer ya no pude más y me hice un TE (lo sé,
es lo peor! Pq lo hice?). La ansiedad de no saber, la espera, la incertidumbre…
realmente hacen tan mala pasada que fui incapaz de contener mis ganas. Sabía
que saldría negativo (eso intuía!), aunque el dolor de ver un TE blanco nuclear…
es indescriptible. Los dos días que me quedaban fui asimilando que no lo había
conseguido. Sé que era pronto para darlo todo por perdido, y aunque puede que
algún día me equivoque, conozco mi cuerpo y yo sentía que ya no estaban
conmigo. Ninguno había sido suficientemente fuerte para agarrase a mí…
A 11 días post tranfer, analítica y beta negativa. La sensación
de impotencia e injusticia pudo conmigo. Me sentí hundida. Porqué? Es lo único que
me repito… porqué?
No tener respuestas me ahoga, os lo aseguro. Y el miedo de
no obtenerlas, me supera…
Llevamos más de 4 años, me parece demasiado. Y pensar que el
tiempo puede seguir corriendo y yo, puedo seguir viendo la vida pasar, me atormenta.
Coger las riendas y buscar las respuestas. He decidido
acogerme a este consejo, dando pasos con iniciativa. El viernes tenemos visita
con una inmunóloga para valorar más pruebas y buscar asesoramiento.
Necesito más que nunca dar pasos firmes. Necesito que el
tiempo se pare y obtener respuestas. Las habrá?
Lola
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